Mucho se ha hablado de la innovación. Hay quienes la definen como un cambio o transformación que se traduce en una novedad. Otros incorporan diferencias entre la innovación, dependiendo de en qué tipo de organización se produzca pero en esta era digital .
Lo cierto es que, en la era digital, quienes finalmente tienen la capacidad de innovar más fácilmente parecen ser los emprendimientos recientes, así como empresas pequeñas las cuales, sin importar cuántos años tienen desde su fundación, ajustan sin mayores contratiempos sus procesos, su dinámica empresarial y hasta su ideología organizacional. En el caso de las Startups, diferenciada de las dos anteriores fundamentalmente por su capacidad de crecimiento, son la definición misma de la innovación. La velocidad de sus cambios a veces es asombrosa.
Entendiendo por innovación no solo los avances tecnológicos en si mismos, constatamos una y otra vez cómo las empresas medianas y grandes, con niveles de complejidad importantes, incorporan los cambios mucho más lento que sus competidores pequeños. Y en muchos casos los hacen obligados por un entorno en constante evolución. En definitiva son, ampliando la famosa definición de d’Huy y Lafon en su libro Amazon.com: Innovación para Dummies: 9788432904523: d’Huy, Pierre, Lafont, Jérôme, González Fernández, Paula: Libros unos Dummies digitales.
De no transformarse e insertarse en un mundo digital, estas empresas robustas podrían quedar rezagadas y eventualmente fuera del mercado, sobretodo en cuanto se refiere a productos o servicios asociados a herramientas digitales (redes sociales, aplicaciones, otros).
Un ejemplo de esto ha sido sin duda, lo ocurrido en las últimas semanas. Eventos no previstos han forzado, en muchos casos, a encontrarse con un mundo globalizado cuyo único recurso de expresión y comunicación (incluso supervivencia) es el mundo digital.
En todo caso, las recomendaciones son taxativas:
- No se puede innovar solo. Ya no basta con tener áreas o ejecutivos de innovación en las empresas. La innovación debe hacerse involucrando a todos a lo largo y ancho de la organización.
- Se debe sumergir a la empresa en una Cultura de la innovación. Una cultura organizacional que promueva la creatividad y la gestión de la innovación.
- La innovación debe permear toda la organización: sus procesos y su gente, y afectar de igual manera a su entorno.
- Y por último, y no menos importante, la innovación debe convertirse en una forma individual de enfrentarse al entorno empresarial. Cada pensamiento, cada idea, cada decisión debe expresarse inequívocamente desde el proceso creativo.
La innovación es sin duda, la principal herramienta para la competitividad.
Por Gabriela Sandoval.