Ser considerada como una empresa innovadora es un objetivo para muchas empresas, y cómo no serlo si ha quedado demostrado que en un entorno cada día más retador y cambiante, sólo a través de la innovación, las organizaciones pueden mantenerse vigentes y ser sostenibles en el tiempo.
Sin embargo, aunque ser innovador puede ser un objetivo estratégico para muchas organizaciones – según Boston Consulting Group 75% de las empresas declaran que innovar es una prioridad-, no ven materializarse esas grandiosas ideas de nuevos negocios. Suelen poner el foco en crear procesos robustos y establecer controles, pero dan poca importancia al desarrollo de las habilidades personales necesarias, y a desarrollar un ambiente de confianza y colaboración que promuevan la innovación, tal como lo hemos visto en otros artículos y en conversaciones con expertos en liderazgo organizacional.
Algunos errores comunes que se cometen en las empresas y que hacen ver la innovación como algo inalcanzable son:
- Tener procesos o normas poco flexibles: esto hace la ejecución mucho más compleja teniendo que pasar por múltiples aprobaciones o etapas que incrementan los tiempos de implementación y en el camino, los equipos pueden desmotivarse y dejar la idea de lado por considerar que la empresa no los respalda. En contraposición, una empresa innovadora pueden establecerse procesos simplificados y entregar la aprobación de la implementación de ideas de baja inversión a los propios equipos, para que se sientan dueños y comprometidos con los resultados.
- No destinar recursos y espacios exclusivos para la innovación: compartir tiempo entre las actividades básicas o urgentes y las actividades de ideación y observación que son necesarias para innovar, puede desviar el foco de los proyectos importantes, por lo que se terminan dejando de lado para atender las cosas del día a día. Nuestra recomendación es descargar de tareas administrativas o cotidianas a las personas que están llamadas a dedicarse a la innovación de forma puntual, o idear formas de simplificar al máximo esas tareas y establecer espacios y tiempos específicos para desarrollar las tareas que son necesarias para generar y ejecutar ideas innovadoras.
- Ambiente poco motivador: si los líderes de la organización desalientan las ideas y no promueven espacios para la discusión, será muy difícil que los colaboradores se sientan libres de plantear cambios por temor a ser desacreditados o percibidos como conflictivos. Esto requiere desarrollar líderes que posean un manejo ideal de la inteligencia emocional, que abran espacio para escuchar otras ideas sin sentirse amenazados y que garanticen un entorno de colaboración, incluso conformando equipos con diversidad de pensamiento.
- Tener una cultura de culpa: es un hecho que para llegar a una idea exitosa, antes se cometerán errores y es muy importante que sepas cómo lidiar con ellos y que generes aprendizaje de ellos de manera honesta y sin generar culpa, o harás que los colaboradores sientan miedo a equivocarse y esto los paralice. Permite el espacio para la experimentación y establece aquellos riesgos inteligentes que estás dispuesto a asumir para lograr la tan anhelada innovación; y en el proceso, establece formas de capturar y aprovechar los errores para capitalizar aprendizaje, tal como lo establece Mathew Seyd en su teoría de la caja negra.
- Creer que para innovar no es necesario entrenar: para generar innovación es necesario desarrollar hábitos que promuevan las habilidades identificadas por Jeff Dryer, Hal Gregersen y Clayton Christensen como el “ADN del innovador”. Para hacerlo las organizaciones deben garantizar los entrenamientos adecuados tanto en estas habilidades como en las herramientas y metodologías que facilitan estos procesos.
Al seguir estos consejos tu empresa u organización estará en el camino correcto para convertirse en una empresa más innovadora; y así lograr un mejor posicionamiento en el mercado, mejorar su clima laboral incrementando el compromiso de los colaboradores, y una mayor identificación con el propósito de la organización.
Por Legmi Pilonieta.
Socio fundador de 2Strategies.
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