El coworking es un concepto que hace diez años cambió la visión de las interacciones en el trabajo y en el mundo de los negocios. Año a año son más los que se suman a la creación de estos espacios colaborativos en las empresas, así como en lugares especialmente organizados para atraer a emprendedores, artistas, innovadores en cualquier área.
Diseños audaces, al estilo de importantes empresas de tecnología como Google o Amazon, con una clara tendencia hacia los elementos sustentables y a la vida en equilibrio, estos Flexible Workplaces se erigen hoy como el modelo a seguir en cuanto a diseño y funcionalidad.
Los estudios sobre Flexible Workplaces han descubierto como la forma de redistribución de los espacios de trabajo junto al desarrollo de una atmósfera colaborativa, incide directamente en la productividad de las empresas al mejorar las condiciones de trabajo, reducir los costos operativos asociados, incrementar la satisfacción de los trabajadores, reducir la rotación, entre otras ventajas.
El Coworking que nace de ese espectro de “colaboración inducida” de los Flexible Workplaces, es en si mismo un proceso innovador.
En primer lugar, porque entiende que los espacios de colaboración no son sólo espacios físicos. Si bien estos ambientes incitan el trabajo en equipo, sobre todo cuando de trabajo creativo se trata, el Coworking se logra también cuando generamos vínculos efectivos de comunicación a través de los medios virtuales.
En segundo lugar, el Coworking no solo se refiere a la interacción entre compañeros de trabajo. El Coworking introduce un esquema de colaboración con otros actores del entorno como Skateholders o lo que la U.S Chamber of Commerce ha denominado “local business community”.
Y esto cambia definitivamente la visión del trabajo. Pero ¿por qué crear estos espacios colaborativos en nuestras empresas?
La respuesta es muy sencilla: porque el Coworking promueve la innovación.
Si entendemos que la innovación comienza con un conjunto de ideas creativas en torno a un problema, un ámbito, un contexto, el Coworking permite:
- Promover en los colaboradores el uso del Brainstoming, el Desing Thinking y otras herramientas importantes para el proceso creativo. Un solo espacio, diversas mentes creativas, múltiples ideas.
- Incrementar las oportunidades reales de colaboración entre los equipos de trabajo, y entre estos equipos y su entorno directo, creando Ecosistemas de Innovación, tema que trataremos especialmente en un próximo artículo.
- Propiciar una mayor visibilidad del negocio en el entorno. El Networking que supone estos Ecosistemas de Innovación permite que la empresa tenga mayor presencia en el mercado, lo que facilita la incorporación de sus mejoras, o sus servicios y productos innovadores. Mayores niveles de competitividad.
- Incorporar el uso de nuevas aplicaciones que no sólo faciliten el trabajo colaborativo, sino que promuevan la creación de nuevas soluciones, nuevos procesos, nuevas posibilidades. Un ciclo de innovación sin fin.
- Promover la formación continua de los colaboradores en distintas áreas. Estos espacios están diseñados para tener no sólo un lugar donde trabajar, sino que también cuentan con una oferta interesante de workshops, entrenamientos, acceso a conferencias y concursos internacionales.
- Generar mayores grados de satisfacción laboral, derivados de la motivación que produce pertenecer a estos ecosistemas de innovación, a esta comunidad de trabajo. Trabajadores satisfechos = mayor innovación = mayor productividad.
Y es que esta orientación al trabajo colaborativo se afianza cada vez más en una cultura que privilegia la innovación como proceso legítimo para solucionar los problemas de nuestras sociedades, inclusos lo problemas más elementales.
Por Gabriela Sandoval
Socio Fundador de 2Strategies
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