Entre la conciliación y la tecnología

El mundo Coronavirus, como yo le llamo, llegó sin previo aviso. Independientemente de las teorías o reacciones de los gobiernos, hubo un cambio imposible de obviar que tocó la vida laboral y empresarial por igual. Dos cambios organizacionales llegaron para quedarse: la transformación digital acelerada y la proliferación del trabajo remoto, creando la necesidad de un balance entre la conciliación y la tecnología. De un día para otro las empresas en todas partes del mundo adoptaron herramientas y metodologías que hace pocos meses eran de lenta y tímida instrumentación, más comunes en startups.

Al restringirse la movilidad y el contacto social, el teletrabajo vino al rescate de la economía. Y más allá de los prejuicios y dudas que muchos tenían sobre cómo mantener la eficiencia, efectividad sin compartir el mismo espacio, empresas grandes y pequeñas lograron funcionar a distancia. Y para hacerlo de una manera eficiente fue clave la adopción de las tecnologías necesarias así como promover el liderazgo adecuado para llevar a cabo el cambio tan drástico que se exige, mantenido tanto la moral de los equipos de trabajo como los mejores niveles de productividad posibles, dadas las condiciones.

Terreno abonado para el liderazgo femenino

Un momento de crisis como este, es también una gran oportunidad y por sus condiciones, resulta apropiado para el fortalecimiento del liderazgo femenino, que si bien se ha venido consolidando y afianzando en los últimos años, aún son muchos los retos que tenemos para crear un balance entre la conciliación y la tecnología que permita el surgimiento de mejores condiciones para que el liderazgo femenino pueda seguir desarrollándose.

Se abren cada día nuevas posibilidades de aportar nuestra creatividad y enfoque para optimizar los recursos disponibles en esta situación.  Tenemos la oportunidad de conquistar y sobre todo innovar con nuestra impronta femenina en muchos espacios. Mujeres en todas partes del mundo seguimos golpeando el techo de cristal, y si bien es cierto que somos cada vez menos una rareza en los equipos de trabajo, aún hay brechas que saldar, en un mundo en el que seguimos siendo minoría en los cuadros de alta gerencia.

En este sentido, la nueva normalidad es un ambiente perfecto para proseguir con las conquistas de nuevos espacios y dar nuestro aporte con mayor impacto. Es bien sabido que detrás de la reducción de la jornada laboral en Suecia y las mejoras en el balance entre vida personal y trabajo, estuvo seguir el ejemplo de la optimización del tiempo lograda por las madres después del reposo de maternidad. Tomando como experiencia la conciliación de las mujeres y el incremento en su productividad, así como el beneficio social, Suecia adoptó exitosamente jornadas laborales de 6 horas como lo reporta el New York Times https://www.nytimes.com/es/2016/05/24/espanol/en-suecia-menos-horas-de-trabajo-han-conseguido-trabajadores-mas-felices-y-eficientes.html.

No son pocas las ventajas del liderazgo femenino en las organizaciones

En virtud de lo anterior, el liderazgo femenino en lugar de controlar a los empleados en sus actividades diarias, suele dar valor e importancia a incentivar la confianza y el respeto, estableciendo metas claras y chequeos de los objetivos esperados. La transparencia. la priorización, la conciliación y la tecnología son habilidades que nos resultan naturales y son básicas para salirle al paso a la crisis generada por el COVID-19.

Por otro lado, las mujeres hemos sido comunicadoras por excelencia. Y precisamente uno de los grandes retos hoy en día es mantener las comunicaciones abiertas. No basta con utilizar herramientas innovadoras para fomentar la comunicación, bien ocurra en tiempo real o sea asincrónica. Más aún, se trata de la compresión de saber que no siempre es necesario obtener una respuesta inmediatamente. Disponer y manejar adecuadamente herramientas en las que se puedan crear y seguir hilos de conversación para resolver problemas es clave y suele funcionar mejor que correos electrónicos ya que tienen mejor visibilidad.

El liderazgo femenino puede ser clave en la adopción exitosa de la tecnología innovadora. Al promover que los diferentes equipos se comuniquen de manera continua y sistemática para mantener la sinergia del negocio, al tiempo que se crean espacios para la conversación espontánea y el esparcimiento, se pone en marcha una transformación que es clave para mantener una sana cultura en la empresa. Por ejemplo, he visto con mucho éxito a mujeres dedicando los primeros minutos de las reuniones a solo ponernos al día como seres humanos y solo conversar del fin de semana o preocupaciones no laborales, optimizando así los resultados de las mismas.

Los momentos de crisis son los que suelen impulsar las grandes transformaciones, y este no es la excepción: el cambio acelerado ha exigido la respuesta creativa de todos como sociedad, y de las mujeres en particular, quienes nos hemos estado preparando durante años y estamos listas para dar el apoyo necesario, y así retomar el balance social entre los géneros, al promover formas innovativas de liderazgo que se muevan entre la conciliación y la tecnología, y estén basadas en la comunicación abierta, la conciliación de roles y la instrumentación holística de las nuevas tecnologías, sin perder de vista al mismo tiempo el valor de lo humano y las necesidades de la empresa.

Por Alejandra Cabrera.

Coach, mujer en IT, @mamamigrante, nómada digital.

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